Ya está aquí la Tercera Revolución Industrial

Ya está aquí la Tercera Revolución Industrial

La Tercera Revolución Industrial, también llamada Revolución Científico-Técnica o Revolución de la Inteligencia,  es un concepto esbozado bajo  el prisma de Jeremy Rifkin y que ha sido avalado por el Parlamento Europeo en una declaración formal que fue aprobada en junio de 2007.

Esta tercera Revuelta Industrial se dio tras darse la primera, de la que puedes saber todo en este enlace, y tras una segunda, de la que puedes tener más información. Por lo que estas fueron sus antecedentes.

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¿En qué consiste la Revolución Científico-Tecnológica?

Para saber a qué se denomina Tercera Etapa de la  Revolución Industrial nada mejor que entender que a lo largo de la historia se han producido multitud de transformaciones económicas al converger las nuevas tecnologías de la comunicación con los nuevos sistemas energéticos.

Así las cosas, las novedosas formas de comunicación se han convertido en el medio de organización y gestión posibilitado por las civilizaciones  más complejas a través de las nuevas fuentes de energía. La combinación de la tecnología de comunicación que pivota en torno a Internet y de las energías renovables, ha dado lugar a este incomparable movimiento en el siglo XXI.

Tercera Revolución Industrial 1

Características de la Revolución de la Inteligencia

Las características básicas de este movimiento sin precedentes se sustentan en 5 pilares:

1º. El cambio a las populares energías renovables.

2º. La transformación de los edificios en plantas de energía.

3º. El desarrollo  de la Tecnología Smart Grid. También es conocida como de Red de distribución de energía eléctrica “inteligente.”

4º. La utilización del hidrógeno, de las baterías recargables y de otras tecnologías destinadas al almacenamiento de energías.

5º. La conversión de los medios de transporte. Su base se halla  en los vehículos todo-eléctricos, híbridos eléctricos regulares y de pilas de combustible e  híbridos recargables, haciendo uso de la energía de la electricidad renovable como energía de propulsión.

Los pilares sobre los que se ha asentado la revolución que nos ocupa van obteniendo sus frutos, que se concretan en ciertos inventos o innovaciones que en la actualidad cuentan con presencia en la vida cotidiana de los seres humanos. Entre ellos sobresalen Internet, la fibra óptica, los avances en nanotecnología o la fibra de vidrio.

Tercera Revolución Industrial 2

Peligros, retos y oportunidades de la revolución de nuestros días

Cualquier cambio de carácter socioeconómico trae consigo ciertos aspectos favorables y otros que lo son menos, junto con aquellos  que suponen un reto para las sociedades que son testigos de los mismos.

Las anteriores revoluciones industriales tuvieron en común la alteración de la realidad económica y social, pero también determinados aspectos políticos, institucionales y culturales.

En esta línea, uno de los principales riesgos al que nos enfrentamos en la actualidad es el de la creciente desigualdad, originada por los desequilibrios a la hora de acceder a las nuevas tecnologías.

Tales desequilibrios no solo van a ocurrir en el seno de cada una de las sociedades, sino también entre las mismas, dado que la carencia de una óptima gestión de la nueva realidad acrecienta las diferencias sociales entre los miembros de una concreta sociedad, pero también las diferencias a nivel de poder entre las distintas naciones.

A pesar de la existencia de estos peligros, una adecuada gestión puede ser la mejor manera de aliviar situaciones de crisis, al tiempo que mejora el bienestar general.

Buenos  ejemplos de lo mencionado puede ser los avances experimentados en el campo de la medicina,  las  eficaces formas de comunicación de las que hoy disponemos  que hasta ahora eran impensables o la puesta en marcha de herramientas energéticas sostenibles y menos contaminantes.

Por si todo esto fuera poco, es posible dinamizar una economía o lograr la creación de nuevos puestos de trabajo que reduzcan el desempleo.  Incluso  puede avanzarse hacia la consecución de una impecable gestión de recursos limitados que no suponga un riesgo para el futuro de las generaciones venideras o, al menos, lo minimice. Además pone en valor la importancia de desarrollar inteligentes políticas de I+D+I.

En resumen, parece preciso tomar conciencia de que los avances tecnológicos no son positivos o negativos en sí mismos, sino en función de lo que con ellos se pueda alcanzar, del modo en que se gestionen o de sobre quién o quiénes repercutan las logradas mejoras.

Explicación en vídeo de la tercera revolución industrial:

Fuentes y referencias: